Historia del centro escolar

El monasterio de Altabás fue fundado en el año 1510, en la actual calle Sobrarbe. Su fundador, siempre según la tradición ya que los libros del archivo fueron pasto de las llamas en 1808, durante la invasión francesa y el primer sitio de Zaragoza, fue un rey, se cree hermano de D. Hernando de Aragón, Arzobispo de Zaragoza.

Su primera abadesa fue doña Juana de Reus. Fueron muchas las personas nobles que se consagraron a Dios en este convento, una de ellas la hija de un nieto de los Reyes Católicos.

Durante la invasión Napoleónica, los franceses asaltaron el convento, quemándolo, persiguiendo a las religiosas y matando algunas de ellas, entre las que se encontraba la abadesa, que cayó entre las balas en el puente de Piedra y fue sepultada en la parroquia de San Felipe.

En torno a los años 1850-51, y ante la escasez de instituciones que se dedicaran a la enseñanza y a la difusión de la cultura en Zaragoza, el alcalde de esta ciudad, como máximo representante de su Ayuntamiento, solicitó a las religiosas Concepcionistas Franciscanas que colaboraran dando clases a las niñas del entorno de la margen izquierda. Las religiosas se pusieron manos a la obra y, a partir de 1853, dieron enseñanza gratuita a unas sesenta niñas, incluido todo el material y libros necesarios para que avanzaran en su aprendizaje.

No todas las niñas que acudían vivían en las proximidades al colegio, por lo que aquellas provenientes de los molinos o torres más alejadas se traían la comida para tomarla en el colegio.

Con el transcurrir del tiempo las religiosas siguieron desempeñando esta inestimable labor. Ya en el siglo XX se seguía impartiendo la enseñanza gratuita para los más necesitados, mientras que aquellos padres que, por sus ingresos estaban en condiciones de hacerlo, aportaban mensualmente la cantidad de entre cincuenta céntimos y una peseta.

En los años treinta y cuarenta ya no eran sólo las niñas del barrio las que acudían al colegio, sino que también acogía a numerosas niñas de la margen derecha del Ebro.

Alrededor de estos años y siguientes, la escolarización de las niñas se iniciaba en los conocidos como "maternales" y se continuaba hasta que acababa su Escolaridad obligatoria, mientras que los niños solamente podían cursar estudios aquí hasta el cumplimiento de la Primera Comunión, tras lo cual iban a un colegio masculino.

Con el transcurrir de los años y el aumento de la población en las zonas cercanas al colegio fue necesario ampliar el colegio para acoger al elevado número que quería estudiar con las religiosas.

Pero, algunos años después, y debido a la moderna pavimentación de la calle, el nivel del viejo edificio fue quedando muy por debajo del nivel de la calle, lo que implicaba, principalmente en el Convento, unas estancias muy lóbregas y húmedas. Ante esta situación las religiosas decidieron venderlo y edificar un nuevo colegio y Monasterio en el próspero barrio de Santa Isabel, lugar mucho más apropiado para la incansable labor educativa de las religiosas.

El nuevo edificio se construyó en la calle de la Iglesia. Al cambiar su emplazamiento, fuera de los límites de la Parroquia de Altabás, cambió su nombre por el de Monasterio de Santa María del Pilar, conservando el colegio el mismo de La Concepción.

El traslado de la Comunidad tuvo lugar en julio de 1966, teniendo lugar la inauguración solemne el 9 de agosto de ese mismo año.

En aquellos tiempos el barrio no presentaba el mismo aspecto que en la actualidad, con existencia de grandes bloques de pisos y unifamiliares por todas partes. Las alumnas venían de torres cercanas y de otros barrios limítrofes donde no podían disfrutar de una enseñanza religiosa. Ante la lejanía de algunas alumnas desde el colegio a su casa, se disponía de una furgoneta, método muy avanzado para la sociedad de la época, que traía y llevaba a las niñas a Movera, Villamayor y Montañana.

Junto con las clases de enseñanza Primaria destinada a los más pequeños, también se enseñaba para mayores mecanografía y costura.

Con el tiempo se amplió la edad escolar y se creó la Enseñanza General Básica (E.G.B.), dividiéndose los alumnos en ocho cursos, y también se aumentaron las clases de preescolar. Por todo ello se hubo de construir nuevas aulas y la zona del comedor.

En el año 1992 las religiosas plantean la posibilidad de ir dejando su labor educativa, ya que no se pueden hacer cargo de él ante la falta de vocaciones y la exigencia de adaptar el edificio a las nuevas leyes escolares.

Ante esta situación, la Fundación Educación Católica decide asumir la titularidad del centro. Su primera actuación en el colegio fue adaptar el edificio a las exigencias de la L.O.G.S.E. Por ello se hicieron las obras del ala de secundaria que han dado el aspecto actual al colegio.

Desde entonces el centro se encuentra inmerso en un proceso de mejora constante. En los últimos años se ha hecho una especial inversión en material tecnológico, dotando a la mayoría d elas aulas del centro de pizarra digital y material informático. Desde 6º Ed. Primaria todos las aulas están dotadas con carros de ordenadores individuales para el alumnado. Todo ello acompañado de una formación específica en su uso por parte del profesorado para extraerles el máximo rendimiento educativo.